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Ave que encarna la virtuosidad, en tal sentido las citó Platón, aunque Aristóteles lo hizo más exhaustivamente,
refiriéndonos que los cigoñinos alimentan a sus padres en la vejez (Platón: Alcibiádes 135 y Aristóteles Op Cit X,
23, 31 Y 32, Ovidio: Metamorfosis VI, 97). Fritz Saxl, La Vida de las Imágenes: Estudios Iconográficos sobre el Arte
Occidental. Madrid. Ed. Alianza D. L. 1989, op cit, pág 144.
También se ocupó de estas el Physiologus griego, en el cual se exalta sobre todo su castidad. La atribución de
esta cualidad se debe a Eliano, que para ilustrarla cita la leyenda de la bella Alcinoe, que engañaba a su marido
con un criado, descubiertos los amantes por una cigüeña, esta vengó al amo picando en los ojos al criado.
Tomás de Cantimpré, en su tratado: "De Natura Rerum" escribía, refiriéndose a estas:
"Es indudable que las cigüeñas guardan castidad y cumplen mutuamente el contrato matrimonial" (Eliano: Op cit VIII,
20. Tomás de Cantimpre: Codex Granatensis, 1992).
En el Bestiario de Oxford, rememorando lo escrito por San Agustín, se describe como, ataca y destruye a las serpientes,
las cuales encarnan los malos pensamientos. Huyendo de estos, emigran a Asia en bandadas, ya que en esta parte del mundo
se concentran los pensamientos más elevados y hacia allí van los que desprecían el mundo.
La ternura hacia sus crías, empollando los huevos en el nido hasta perder las plumas, es la de los dignatarios
de la Iglesia que si alimentan a sus fieles, también deben confortar a sus maestros, suministrándoles "lo necesario
cuando están desprovistos".
También ave
En diferentes bestiarios, las aves personifican al Santo Varón.
Tal como afirma Juan Francisco Esteban Lorente:" los pájaros, águilas, y palomas significan lo volátil, la sublimación".
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