José manuel Falcón martín. Premio Medio Ambiente 2001. ANSAR. Ansar. Asociación Naturalista de Aragón.

José manuel Falcón martín. Premio Medio Ambiente 2001. ANSAR.
Ansar. Asociación naturalista de Aragón.

BIOGRAFÍA DE JOSÉ MANUEL FALCÓN MARTÍN - UNA VIDA A LA SOMBRA DE LA NATURALEZA
Premio Medio Ambiente 2001
LA PERSONA
El caso de José Manuel Falcón Martín es otro de la larga lista de aragoneses que se han visto obligados a dejar su tierra. Luchador incansable contra la enfermedad que le ha ido postrando, pionero del movimiento ecologista aragonés, la falta de recursos le obligó a marchar a Ecuador. Ahora que su salud se complica sus amigos intentan traerlo de nuevo a Aragón y rendirle el homenaje que se merece. Sirvan estas líneas para apuntar algunos hitos de su trayectoria vital.
 
Profesor, ecologista militante, naturalista, montañero, político, viajero, escritor... José Manuel lo ha experimentado casi todo. Su enorme fuerza de voluntad y su lúcida mente son las armas que le han permitido luchar contra la enfermedad, trabajar en defensa de la naturaleza y, en general, criticar y denunciar lo que cree injusto.

José Manuel Falcón Martín nació el 1 de enero de 1955 y explica así el suceso: 

"Yo nací en la maternidad de Zaragoza. Mi madre acudió a Zaragoza desde el pueblo, por seguridad para el parto. Murió cuando yo nací por hemorragia, posiblemente por descuido de los médicos. Su hermana me llevó al pueblo de inmediato, por eso considero mi pueblo a Urrea y mi madre a la que es en realidad mi tía.

Se refiere a Urrea de Gaén, localidad del Bajo Aragón turolense en el valle del río Martín. Este escenario, que solía visitar para vacaciones en su infancia, le marcaría en su trayectoria naturalista.

Estudió el bachillerato en el Instituto Goya de Zaragoza y posteriormente se licenció en la Facultad de Filosofía y Letras (Geografía e Historia), llegando a ejercer como profesor durante varios cursos en el Colegio S. Juan de Dios en Zaragoza. Cuando la esclerosis múltiple, que progresivamente se apoderaba de su cuerpo, le impidió desenvolverse, se vio obligado a retirarse y pasó a vivir de la pensión de invalidez. Primero debió hacer uso de muletas y luego de la silla de ruedas, artilugio ya indisolublemente unido a su imagen.

José Manuel lleva años librando una batalla permanente y desigual contra su enfermedad. Desde que se la diagnosticaron a los dieciocho años intentó encontrar por todos los medios la curación que los médicos le dijeron que no existía. Acudió a consultas de curanderos, experimentó con la acupuntura, con el ayuno terapéutico, bebió agua de arcilla, probó con picaduras de escorpiones por si sus venenos tenían algún efecto curativo, se frotó el cuerpo con ortigas... incluso llegó a viajar a Lourdes, él que es agnóstico.

A pesar de su invalidez José Manuel no dejó de viajar por toda España y Europa y tener una intensa vida social. Dictaba artículos de prensa, libros, participaba activamente en el movimiento ecologista e incluso se presentó junto con Javier Delgado y Emilio Lacambra- en la candidatura de Izquierda Unida al Senado en las elecciones de 1986. La tarjeta de propaganda electoral que los inmortalizó retratados junto a su amada sabina de Villamayor es todo un símbolo.

Desde su postración física también luchó por los derechos de los minusválidos. De hecho, es socio fundador de la Asociación Aragonesa de Esclerosis Múltiple.

Su situación familiar, con su madre Pilar ya mayor, le obligaba a disponer permanentemente de ayudantes para levantarlo, pasearlo o acostarlo, con el gasto que eso conllevaba. Reclamó medidas asistenciales para que las personas incapacitadas y con escasos recursos estuvieran suficientemente asistidas. Hizo varias huelgas de hambre por ello. Como consecuencia de esas presiones el Ayuntamiento de Zaragoza reservó plazas de aparcamiento para minusválidos y les otorgó la correspondiente tarjeta y la DGA dispuso unos pisos para este tipo de personas. José Manuel llegó a residir en ellos una temporada pero su inquietud le impedía estar encerrado y volvió a su casa desde donde podía desarrollar una mayor actividad social. Cuando los gastos se hicieron insoportables decidió emigrar al extranjero y, tras un minucioso estudio de alternativas, con ayudas institucionales, marchó en 1991 a Ecuador, donde el nivel de vida le permitiría vivir con dignidad.

Se instaló en la localidad ecuatoriana de Cuenca. Allí conocería a Ruth, con la que contrajo matrimonio y con la que ha tenido un hijo. Desde que marchó ha vuelto a visitar España en tres ocasiones -la última en 1996- pero ya no lo ha intentado más, dado lo agotador del viaje en su estado. Las nuevas tecnologías le permiten estar en permanente contacto con sus amistades por medio del correo electrónico. No obstante, la situación social en Ecuador se ha deteriorado en los últimos tiempos. La inflación es galopante y la corrupción escandalosa. Ello, unido al delicado estado de salud de José Manuel, hace que éste se cuestione su permanencia allí. Desde el círculo de amigos de Zaragoza ya le han invitado varias veces a que retorne a España. 

EL ENFERMO
José Manuel padece Esclerosis Múltiple en Placas de la que todavía no se sabe con certeza sus causas, provoca el endurecimiento y la posterior formación de placas en la mielina que rodea los axones, lo que impide la correcta transmisión de impulsos nerviosos y por tanto las funciones que éstos dirigen.

Una particularidad de la E.M. es que se presenta en brotes, durante éste periodo el afectado sufre síntomas que varían en cada individuo, pero entre los que están la fatiga generalizada, pérdida de movilidad parcial o total en las extremidades, doble visión etc. Los brotes suelen remitir y en las variantes más benignas desaparecen prácticamente todos los síntomas e incluso no se vuelven a repetir en toda la vida.

Desgraciadamente José Manuel presenta el cuadro de la variedad más cruel, denominada "progresiva", en ella cada brote afecta a más funciones y remite muy levemente con lo que el deterioro, al habérsele presentado la enfermedad en una edad muy temprana, es evidente y lleva a un desenlace fatal en la madurez.

La E.M. afecta más a países del norte, con climas fríos y dietas ricas en grasas, esto hace que sea una dolencia muy conocida en el denominado mundo "rico", y también que se dedique un considerable esfuerzo a su estudio para lograr vencerla. En Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Suecia, Francia, se investiga en centros dedicados en exclusiva a su estudio y las asociaciones de afectados tienen gran reconocimiento y prestigio.

A principios de los 80 se funda en España la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM) con delegaciones en Barcelona y Madrid. En 1986 José Manuel, gracias a la repercusión que tuvieron dos huelgas de hambre, empieza a recibir llamadas de afectados aragoneses que viven en soledad e incomprensión su dolencia todavía desconocida incluso por mucho médicos.

Él les anima y con su lucidez característica se convierte en el ejemplo a seguir por su empuje y alegría siendo, paradójicamente, el más afectado. Oye hablar de un Congreso de AEDEM en Madrid y se desplaza allí para informarse: es junio de 1986.

A su regreso a Zaragoza reúne a los enfermos que ha conocido y fundan la Delegación Aragonesa de la AEDEM con sede en su piso de la calle Princesa.

Contacta con el Servicio de Neurología del Hospital Miguel Servet y consigue la complicidad de su jefe para realizar un estudio epidemiológico de la E.M. en Aragón. Éste revelará un numero considerable de afectados en las tres provincias que sufren en silencio y con cierta resignación y a los que la asociación asesora y vertébra. Aparecen enfermos con capacidad de liderazgo y complementan la labor de José Manuel hasta desembocar en la conversión de la delegación Aragonesa de AEDEM en la Asociación Aragonesa de Esclerosis Múltiple (ADEMA) que en la actualidad tiene sedes en las tres provincias, y unas magníficas instalaciones en Zaragoza. Se edita un Boletín mensual, cuenta con psicólogos, fisioterapeutas y asistentes sociales propios, de forma que el apoyo que actualmente recibe el enfermo de E.M. es equivalente al de los países más avanzados de nuestro entorno.

Todo comenzó en la cabeza y el corazón de un hombre que no movía ni brazos ni piernas y hablaba con dificultad.

En 1.991 decide irse a vivir a Ecuador donde su pensión le permitía costearse los gastos necesarios para una mínima calidad de vida. En sus condiciones, el riesgo de comenzar esa nueva vida era enorme, y no lo afrontó solo: Marisol, una afectada de la enfermedad, y su marido Fernando, le acompañaron para ayudarle a establecerse allí. Tiempo después encontró una mujer excepcional con la que fundó una familia.

Es el triunfo de la voluntad y un ejemplo que nos empequeñece a todos. 

EL NATURALISTA Y ECOLOGISTA
Si una faceta de José Manuel hay que destacar es la de naturalista y ecologista, por sus contribuciones al conocimiento y defensa de la naturaleza aragonesa, siendo un pionero, además, del movimiento ecologista en nuestra región. De hecho, la historia del ecologismo aragonés está íntimamente ligada a la actividad de José Manuel Falcón que inició en 1969.

En febrero de ese año, otro pionero, Enrique Bourrut Lacouture -con dieciséis años de edad- fundaba los Jóvenes Amigos de los Animales y de la Naturaleza de Zaragoza. A finales de junio se hacía socio José Manuel Falcón y desde entonces la amistad entre ambos y la dedicación a la naturaleza serían continuas.

Según palabras textuales del propio José Manuel: "Mi primera acción comprometida por el ecologismo fue limpiar de porquería una loba dentro de su jaula, en el antiguo Museo de Ciencias Naturales de Aragón ubicado en el Parque Grande". El caso es que José Manuel se convirtió en uno de los socios más asiduos y se le conocía por el mote de "el mariposero" por su afición al estudio de las mariposas. No obstante, posteriormente se especializaría en el estudio de los anfibios y reptiles (herpetología), campo en el que llegó a ser un gran experto.

Durante la existencia de los Jóvenes Amigos de los Animales -entre 1969 y 1979- la Asociación desarrolló una intensa actividad de estudio, divulgación de la naturaleza. Se recogían animales silvestres heridos, los cuales eran curados, cuidados y, posteriormente, liberados; se hacía divulgación, exposiciones al aire libre y también se hacían críticas, sin pasarse, porque aquéllos eran otros tiempos. De esa etapa de la Asociación hay que reseñar los reportajes sobre naturaleza, pioneros en aquellos años, que se publicaban los domingos en Heraldo de Aragón. En dichos reportajes, los componentes del grupo - José Manuel, Enrique Bourrut, Javier Lucientes y otros- dieron a conocer al público la gran diversidad de la fauna aragonesa y los peligros que la amenazaban.

Hay que destacar los dos premios que, de forma consecutiva, se le concedieron en aquella época a la Asociación de Jóvenes Amigos de los Animales por parte de La Feria Nacional Juvenil de la Ciencia. En 1975 se le otorgó el primer premio por el trabajo de José Manuel denominado "Anfibios y Reptiles de Aragón" y, al año siguiente, el segundo premio por "Vertebrados de la Alfranca de Pastriz" en el que él colaboró. Hay que considerar la época en que esto sucedía para darse cuenta de lo meritorio de los premios ya que la edad de los componentes del grupo oscilaba entre los quince y veinte años y sus posibilidades económicas eran más bien limitadas para hacer desplazamientos o para conseguir la escasa bibliografía existente entonces.

En 1971, en la nueva sede de la calle Porvenir inicia su afición por los anfibios y reptiles y por la fotografía y entre 1971 y 1973 estuvo en el grupo Horizontes de la O.J.E. (Organización Juvenil Española) donde desarrolló actividades de naturalismo.

Hacia 1973 José Manuel empezó a tener síntomas de debilidad en las piernas al hacer esfuerzos prolongados en las excursiones o en las escaladas en roca, actividades junto con el montañismo y la espeleología a las cuales era también aficionado. Dichos síntomas serían después diagnosticados como los inicios de la esclerosis múltiple en placas que progresivamente le iría paralizando las extremidades y el resto del cuerpo.

A pesar de esas limitaciones crecientes desarrolló una intensa actividad de estudio y de divulgación

En el verano de 1976 participó en el campamento que Jóvenes Amigos organizó en la Selva de Oza, acampada de profundo significado para los socios, en la que José Manuel estuvo presente pero condicionado por su enfermedad ya que, aunque por su propio pie, andaba con dificultad apoyado en un bastón.

A pesar de la enfermedad su animosidad no decaía, le entusiasmaba salir al campo para estudiar en vivo la naturaleza. Incluso participó en un viaje a Marruecos en el verano de 1977 con un grupo de amigos, embarcados en tres Citroen 2CV, los "4x4" de entonces.

En 1978, después de varios cambios, se llega a los locales de la Sociedad Aragonesa de Animales y Plantas en la calle Colón, donde se permanecería hasta enero del año 2000.

A finales de los años 70 los Jóvenes Amigos habían crecido y cada vez aparecían más actuaciones en contra de la naturaleza. Algunos lugares naturales importantes presentaban problemas que era necesario detener para poder seguir disfrutando de ellos. No tenía sentido obviar la degradación o alteración que se observaba, porque, y pensando solamente de forma egoísta, a este paso iban a desaparecer las zonas visitadas durante el tiempo libre.

A raíz de un viaje en septiembre de 1977 a Badajoz para una reunión de Asociaciones de Naturaleza, con escapadas a Monfragüe y Doñana, algunos miembros de la Asociación empiezan a mover los hilos para crear una nueva asociación que llamaron Asociación Naturalista de Aragón -ANSAR-. Dentro del equipo que se encargó de decidir las líneas y redactar los nuevos estatutos estaba José Manuel.

ANSAR es oficialmente constituida en abril de 1979 y José Manuel fue su primer presidente cargo que ejercicio hasta 1982.

Inicialmente en ANSAR se siguió con una línea parecida a su precursora pero con atención cada vez mayor por los temas de defensa.

La presencia y colaboración de José Manuel y ANSAR con los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) fue muy importante y constante desde sus inicios.

Como experto en herpetología colaboró en el apartado de anfibios y reptiles de la Gran Enciclopedia Aragonesa, publicada en 1980 y se encargó, junto con Carlos Enrique Pérez, del capítulo herpetológico del Estudio de la biocenosis de Gallocanta y su cuenca que se realizó durante los años 1980 y 1981. Dicho estudio permitió recopilar una impresionante cantidad de información sobre la Laguna y su entorno, confirmando el importantísimo valor ecológico de la misma. No hay que olvidar que a finales de los años setenta y principios de los ochenta el futuro de la Laguna de Gallocanta estaba en el aire con las cacerías masivas de patos que se realizaban o el proyecto de desecación que propuso ¡la propia DGA! en los primeros tiempos de la autonomía aragonesa. Sin duda la intervención de Adolfo Aragüés, buen amigo de José Manuel, y otras destacadas -y sensatas personas- lograron preservar la Laguna.

José Manuel en Gallocanta en 1981

José Manuel (en el centro) durante uno de los días de campo en el estudio de la Laguna de Gallocanta. Aún podía mantenerse un tiempo de pié, convenientemente apoyado.

En 1980 participó de lleno en la campaña para salvar a la Laguna de Sariñena (Hu). Concretamente estuvo en la reunión, junto a Cesar Pedrocchi y Enrique Bourrut, donde se decidió la cota máxima que alcanzaría el agua (tenemos que recordar que la Laguna había crecido desmesuradamente al acumular los excedentes de riego y llegó a afectar a algunas casas de Sariñena.

No hay que olvidar tampoco las campañas que movilizaron a la sociedad aragonesa en general a comienzos de los 80 y en las que José Manuel y ANSAR se involucraron, como fue la lucha por salvar el cañón de Añisclo.

Por su experiencia y permanente actividad la figura de José Manuel se convirtió en referencia del ecologismo en esos años. De hecho fue nombrado miembro de la Comisión de Participación Pública (CPP) de la Comisión Interministerial de Medio Ambiente (CIMA). La CPP fue un intento de los primeros gobiernos de facilitar la participación ciudadana y a ella asistían representantes ecologistas de las diversas comunidades autónomas.

En los años 1980 y 1981 trabajó en el Centro de Información del Parque Nacional de Ordesa durante el verano, asesorando a los visitantes sobre las características del Parque y el comportamiento que el público debía desarrollar en el lugar.

En 1981 desarrolla un Cursillo de Naturaleza en el Balneario de Panticosa (Hu).

En 1982 el Ayuntamiento de Zaragoza le publicó la Guía Ecológica para Escolares en la que intentaba poner al alcance de todos los rincones y especies más emblemáticos de la naturaleza de Aragón, sin olvidar hablar sobre ecología y comportamiento en la naturaleza. También en ese año la Librería General le edita "Los anfibios y reptiles de Aragón" obra sencilla en su presentación, pero realizada con la experiencia de varios años de estudio de estos dos grupos zoológicos y destinada al mejor conocimiento y protección de estos desconocidos animales.

Este mismo año deja la presidencia de ANSAR y actúa de forma decidida en la dirección de la Sociedad Aragonesa de Protección de los Animales y de las Plantas.

Una de las campañas más largas (desde 1982 hasta finales de 1990) y de las que ANSAR llevó el peso de su organización fue el salvar de la roturación de zonas naturales de la Alfranca y conseguir que por fin se tomasen medidas para acabar con la alteración que venía sufriendo (incendios y vertidos, fundamentalmente). La participación de José Manuel, dentro de las limitaciones que ya empezaba a tener por su enfermedad, fue en reuniones y presencia en muchos actos públicos. Fue una gran alegría que en 1991 las Cortes de Aragón aprobaran la Ley de Protección de los Espacios Naturales de los Galachos del Ebro. Gracias a esa vigilancia continua hoy se puede estar hablando de un gran centro de estudios y divulgación, no solamente en el ámbito local sino de todo Aragón.

De 1982 a 1984 trabajó en el Aula de la Naturaleza de la Selva de Oza en Huesca destinada a los jóvenes que acudían a los campamentos de verano.

En 1984, se crearía en Zaragoza la Universidad Popular dependiente del Ayuntamiento de Zaragoza. En los comienzos, uno de los cursos que se programaron fue el de "Ecología y Medio Ambiente" en los que participó como profesor José Manuel durante dos años. Ese mismo año el Ayuntamiento publicó "El medio natural en los alrededores de Zaragoza" librito del que es coautor junto con Cristian Sánchez Denís. Además, con Antolín Pérez Valle presentó al Ayuntamiento el Proyecto de Aula de Naturaleza en el Galacho de La Alfranca.

Recibió el premio de Medio Ambiente de Jaulín, en 1985, en la primera convocatoria del mismo.

José Manuel en Gallocanta en 1981

José Manuel en una actividad con chicas y chicos acampados.

Un hito notable que hay que resaltar al hablar del ecologismo aragonés es la creación de la Coordinadora Ecologista de Aragón (C.E.A.) que José Manuel impulsó. Aprovechó su prestigio y su capacidad de convocatoria para reunir a los grupos ecologistas aragoneses y propiciar la coordinación mutua. Hay que recordar que a comienzos de los años ochenta la variedad de grupos ecologistas era enorme y las fuerzas se dispersaban.

La reunión de grupos aragoneses que tuvo lugar en El Parrizal de Beceite (Te) en abril de 1985 dio su fruto en la formación de la C.E.A. y la iniciativa y capacidad de síntesis de José Manuel permitieron el consenso y la elaboración del documento base de constitución. Durante su existencia (1985-1997) la C.E.A. sirvió para aglutinar los esfuerzos de los grupos ecologistas de la región

En 1987, en la Revista Española de Herpetología publica un artículo, junto con Fernando Clavel, sobre la distribución geográfica de los anfibios y reptiles de Aragón, recopilando y poniendo al día los datos existentes hasta entonces de ambos grupos.

En 1991 participó junto con Alfonso Bea en la redacción del Itinerario guiado para visitantes del Galacho de la Alfranca.

Como ya se ha comentado anteriormente, José Manuel marcha a Ecuador en 1991 con lo que su actividad como naturalista y ecologista en Aragón se detiene.

En 1993 fue nombrado Socio de Honor por OTUS-ATENEO, en reconocimiento no solo a su extenso curriculum en defensa del medio ambiente, también por su apego y amor por la Vida, reflejado en su personal lucha contra su enfermedad.

En 1995 vio publicado por la Institución Fernando el Católico, en la colección Cuadernos de Aragón, el ensayo "Los animales de mi pueblo" texto donde narra sus vacaciones estivales en Urrea de Gaén durante su infancia y cómo descubre entonces la naturaleza y sus leyes inexorables, que le llevarían más tarde a estudiarla y defenderla.

Es socio de honor de la Sociedad Española de Herpetología y además la Fundación Ecología y Desarrollo le otorgó el premio especial 1998 por una vida dedicada al desarrollo sostenible.

En 1998 es nombrado Socio de Honor de ANSAR, distinción que burocráticamente llegó un poco tarde pero que ya tenía desde hacia tiempo en el corazón de todos sus socios/as.

En fin, al hacer este recorrido retrospectivo, sin duda, José Manuel representa la pasión por la naturaleza, el afán de conocerla y la capacidad de divulgarla. También representa los desvelos permanentes que los ecologistas deben realizar por conservarla. Hoy nadie se imagina la Laguna de Gallocanta convertida en monótonos campos de cultivo, el Valle de Añisclo inundado por una presa eléctrica o el carrizal del Galacho de La Alfranca sustituido por campos de maíz.

A José Manuel le debemos muchos naturalistas y ecologistas el habernos ayudado a descubrir Aragón y, como dicen los viejos colegas de ANSAR, le debemos el habernos comprometido e iniciado en el camino de la conservación y habernos contagiado su espíritu de lucha.

Sirvan como colofón, estas palabras suyas en el boletín nº 3 de ANSAR (1980), en el que escribió un pequeño artículo titulado "La Sabina de Villamayor":

"Pero en este artículo quiero resaltar el valor de símbolo de nuestra Sabina. Los parlamentarios vascos se reunen bajo el Roble de Guernica. Pedir a los futuros representantes del pueblo de las Cortes de Aragón que se reunieran bajo la Sabina parecería demasiado, aunque así se sentiría de cerca la degradación de nuestro paisaje. Pero, por ejemplo, una vez pasadas las primeras elecciones podrían reunirse junto al árbol de Villamayor como testimonio y símbolo de reconocimiento a nuestras raíces, las naturales y más genuinas, al tiempo que amenazadas.

Entretanto, animo a mis conciudadanos a conocer este magnífico ejemplar y, naturalmente, a respetar a todos los árboles, más de lo que se respetan actualmente. En cuanto al ICONA, creo que ya es hora de que se incluya la Sabina de Villamayor como el más monumental de los árboles monumentales. Lo merece."

Sólo sus posteriores e insistentes gestiones llevarían al reconocimiento oficial y social de este monumento vegetal viviente.

Esta biografía ha sido posible gracias a los testimonios de los múltiples amigos y amigas de José Manuel que han sido canalizados a través de la Asociación Naturalista de Aragón.

Copyright 2000-2001 © All Rights Reserved ANSAR, Aragón (España)
Para aclaraciones o corregir errores por favor pulsa aquí